La Policía Nacional localizó al autor de la agresión pero éste dijo que «sólo se estaba defendiendo»
Una discusión política acaba en La Soledat con un ‘jarrazo’ en la cabeza y un niño herido
Crispación, le llaman. Caldo de cultivo. Polarización. Tensión social. La verdad es que el ambiente político del país, muy sano no es. Se nos ha olvidado discutir bien y son muchos los que pierden los papeles defendiendo su posición. Que parece que queremos ‘lobotomizar’ a los demás para que piensen como nosotros, y si no, agresión al canto. Para muestra un botón.
El pasado jueves por la tarde, en plena sobremesa, dos hombres discutían acaloradamente sobre política en un bar de La Soledat, en Palma. Que si blanco o negro. Que si Pedro Sánchez o Vox. Que si los migrantes o los turistas. Vamos, los temas que, últimamente, encienden instantáneamente al que no tiene argumentos.
La cosa se calentó tanto que, en un momento dado, uno de los contertulios del bar, se dirigió a su adversario y le estampó una jarra de cristal en la cabeza. La víctima, contusionada y herida, se mareó tras el impacto. No era para menos. El recipiente cervecero se rompió en varios pedazos; con tan mala suerte que uno de los cristales impactó en la cabeza de un niño que se encontraba en el bar, causándole una herida sangrante. Justo ese instante en el que uno se da cuenta de que discutir así no vale ni valdrá nunca la pena, que al final herimos o nos hieren. Y no arreglamos nada.
Los testigos de lo sucedido se lanzaron a auxiliar a las dos víctimas y uno de los clientes logró taponar la lesión de la cabeza del hombre con una toalla del establecimiento. Había mucha sangre y casi llega al río; por lo que el agresor, viendo el panorama, se dio a la fuga.
El Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Policía Nacional se personó en el bar y tras asistir a las víctimas, se solicitó la intervención de una ambulancia, quien trasladó al hombre que había recibido el golpe al hospital. Tras recoger los testimonios de los presentes, llevaron a cabo varias pesquisas que permitieron localizar al presunto autor, que fue automáticamente detenido.
El hombre aceptó el arresto y reconoció el incidente; aunque tenía que claro que «sólo se había defendido», según dijo a los agentes. ‘Con la iglesia hemos topado’, diría mi madre. Que la intolerancia se ha convertido en rutina cuando hace unos años a nadie se le hubiera ocurrido pegar por tener razón. Que la dialéctica ya existía en el siglo V antes de Cristo y ningún griego se lanzó la jarra de cerveza para imponer su postura. Y si lo hubiera hecho, las leyes ya contemplaban el desorden público y el respeto a la dignidad del ciudadano. Vamos a peor, de eso no hay duda. Menudo jarro de agua fría para afrontar el fin de semana.
Publicado en Ultima Hora 24/07/2026