¡Hola mundo!

Una vez publiqué una entrevista en exclusiva con una familia de Mallorca que vivió como su hijo se precipitaba desde un 7º piso y salvaba la vida de milagro. Ellos mismos explicaban que aún se sentían «impactados». ¿Os podéis creer que tuvimos que eliminar los comentarios porque la gente pensó que habíamos jugado con la palabra 'impactado' por el 'impacto' que el pequeño sufrió al caer? De verdad, nos falta foco. Sentido del humor siempre, pero un poquito de por favor.

Os planteo una pregunta, ¿y si en vez de tanto criticar a todo aquello que nos rodea planteáramos respuestas basadas en el respeto a la inteligencia emocional y a los valores que mueven el mundo? Funciona, ya lo he probado. Somos especialistas en poner a parir durante horas todo aquello que nos molesta con una cerveza en la mano y rodeando la mesa de un bar; eso sí, cuando se trata de ‘gestionarlo‘, ‘aprender‘ de ello o incluso, simplemente, ‘afrontar‘ lo que nos está tocando comernos, ahí nos anulamos. ¿Por qué no probáis a debatir? Con lo que nos gusta comentar en redes sociales, contestar a las noticias que se publican u opinar como si fuéramos verdaderos expertos; hay que empezar también a hacerlo para dentro. Hacia uno mismo. Si te comentases las cosas tanto como comentas las de los demás, tendrías vía libre a tu cerebro y aún no sabes lo muchísimo que eso puede hacer por ti. Como entreno, te dejo estas pildoritas de mi día a día como periodista. Me permiten desahogarme, opinar y dejar mis emociones / opiniones al descubierto.

Anímate y dime lo que piensas.

Otros artículos

Catorce horas de alto voltaje en Porreres

Susto en pleno centro de Palma: «A este coche le ha caído un rayo»

¿El colmo de un ‘camello’? Vender a polis de paisano

Los ciclistas beben mucho